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loqueyocreo

De vuelta y vuelta.

De vuelta y vuelta.

Escribo pronto la 2ª parte para que no se me olvide ( viene de la entrada anterior)

La vuelta

Durante el viaje de vuelta, me ha pasado una cosa curiosa que está ligada con el de ida.

He llamado a casa de mis padres mientras volvía para hacer un ¿que tal? sin mas y que se sientan cercanos a sus hijos y nietos…

Pues curiosamente durante el trayecto y mientras hablábamos de cosas sin mas, he pasado junto al estudio de arquitectura de el hijo del maestro que tuvo mi padre en su infancia y se lo he comentado a mi madre.

Pues este hecho que parece también fortuito y sin importancia también me ha provocado un montón de pensamientos (sería el día, que lo tenía raro).

Para empezar me ha comentado mi madre que el maestro en cuestión, ya nonagenario, el pasado verano le había llamado a mi padre para “recordarle” la residencia en la que estaba, por si se le había olvidado ya que hacia tiempo que no le veía… alucinante, un señor que en los años 40 o 50 del siglo pasado había sido maestro en un pequeño pueblito y, por lo que respecta a mi padre, le había dado la formación suficiente (la justita) para que fuese una persona de provecho…y que no solo se acuerdan el uno del otro sino que se procesan una especie de cariño/respeto mutuo que perdura desde hace mas de 50 años por los aproximadamente 5 que pudieron compartir… ¿no es alucinante?, y no es un hecho puntual, ocurre y ha ocurrido con mucha mas gente de esa época y anteriores, mi madre p. ej. que es nieta de un maestro de aquellos, me cuenta cosas similares incluso con gente que se fue a America hace dos siglos.

Lamentablemente esto está muero o en extinción, nosotros las generaciones posteriores, ya ni nos acordamos de nuestros maestros ni ellos de nosotros, y mira que hemos compartido mucho mas tiempo con ellos y hemos tenido mucha mas formación que agradecerles… ¿o no? Realmente nuestros maestros se han esforzado en que seamos “personas de provecho” o simplemente han tratado de cubrir el expediente para poder seguir disfrutando de sus vacaciones.

No insinúo que todos los maestros (que ahora son profesores, con el cambio substancial que de una palabra a otra hay) hayan perdido la motivación, que en algún caso puede ser, creo que es algo mucho mas profundo y está relacionado con los cambios en las necesidades que, en lo que concierne a educación/formación se han ido dando hasta la situación en la que estamos hoy en la que es habitual escuchar cosas sobre profesores agredidos por padres etc.

Después de todo ¿Quién tiene la culpa? Y ¿culpa de que?

Es como lo del huevo y la gallina, ¿qué causa qué? tenemos malos educadores por que se desmotivan por que tenemos malos alumnos que no quieren crecer como persona y desde sus casas se les ampara por que se cree que tenemos malos educadores ¿?

En definitiva, todo esto deriva en una deshumanización en los relevos generacionales, sin traspaso de poderes/valores que está propiciando que ya prácticamente no haya maestros que se acuerden de sus pupilos y viceversa para algo bueno y desde el respeto (o casi, hay excepciones)

Pero, ¿tenemos lo que nos merecemos o lo que algunos ha querido que nos merezcamos?

La sociedad del bienestar se ha traducido en esa carencia de valores, probablemente por la falta impuesta de necesidad de ellos; ya no hay por que ser alguien de provecho para aportar a la sociedad, hay que ganar mucha pasta sea como sea, a costa de lo que sea y de quien sea para poder gastar y gastar mas para… ¿vivir mejor? (poder tirar mas cosas a la basura sin usar o sin comer) y repito ESTO NOS LO HAN IMPUESTO y siguen haciéndolo cada día por todos los medios y de todas las formas.

Si no se da el cambio en las personas, que algunos esperamos y por el que estamos apostando, cambio que vuelva a ponernos en contacto con lo que realmente somos, la sociedad el planeta y todo se irá al garete y entonces será demasiado tarde, y cuidado, estamos cerca del punto de no retorno.

Por suerte como optimista, lo que yo creo es que ese ya ha comenzado, poco a poco pero con paso firme.

Al final, un viajecito de ida y vuelta de unos 16 km. ha concluido con la salvación del planeta, ¡que grandilocuente!

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